Apartamento en Castillogrande: la amplitud y el silencio que Cartagena le debe Hay una versión de Cartagena donde el día comienza sin ruido, con brisa suave y espacio de sobra para respirar. Castillogrande guarda esa versión, y este apartamento en el Edificio San Sebastián es una de sus expresiones más generosas y bien resueltas. Tres alcobas, cuatro baños y 305 m² diseñados para quienes saben que vivir bien no es exageración, es criterio. El inmueble Con 305 m² de área privada, este apartamento tiene la escala justa para una familia que valora el orden y la intimidad. La distribución es inteligente: hall de alcobas que separa los espacios, baño en la habitación principal, baño auxiliar, y una biblioteca/estudio para quien necesita concentración sin salir de casa. La cocina integral, la zona de lavandería y el depósito resuelven lo cotidiano con elegancia. • Suelos en cerámica y mármol: acabados que envejecen bien y se sienten mejor • Balcón, vista panorámica y aire acondicionado en toda la unidad • Clósets y armarios empotrados en cada alcoba para un orden sin esfuerzo • Habitación de servicio integrada con discreción al diseño • 2 garajes privados — comodidad real para el día a día El conjunto El Edificio San Sebastián ofrece piscina, gimnasio y terraza para quienes quieren disfrutar sin salir del edificio. La portería con circuito cerrado de TV y vigilancia permanente dan la tranquilidad que una familia necesita. La planta eléctrica garantiza que ningún corte interrumpa la rutina, y el salón comunal con zona de parrilla es el espacio perfecto para recibir. Vivir en Castillogrande Castillogrande es uno de los sectores más consolidados de Cartagena: zona residencial de estrato 6, silenciosa, con acceso fácil al centro histórico, a las mejores opciones gastronómicas de la ciudad y a las playas más cercanas al corazón urbano. Es el barrio que eligen quienes quieren estar en Cartagena de verdad, sin renunciar a la calidad y la calma. Agenda tu visita Si este espacio suena como lo que estás buscando, con gusto te abrimos las puertas. Una visita dice más que cualquier descripción.

